|
Lunes seis de julio de 1812, por la mañana Mi
ángel, mi todo, mi yo... ¿Por qué esa profunda
pesadumbre cuando es la necesidad quien habla? ¿Puede consistir
nuestro amor en otra cosa que en sacrificios, en exigencias de todo y
nada? ¿Puedes cambiar el hecho de que tú no seas enteramente
mía y yo enteramente tuyo? ¡Ay Dios! Contempla la hermosa
naturaleza y tranquiliza tu ánimo en presencia de lo inevitable.
El amor exige todo y con pleno derecho: a mí para contigo y a ti
para conmigo. Sólo que olvidas tan fácilmente que yo tengo
que vivir para mí y para ti. Si estuviéramos completamente
unidos ni tú ni yo hubiéramos sentido lo doloroso. Mi viaje
fue horrible...
Lunes seis de julio de 1812, por la tarde Tú
sufres. ¡Ay! donde yo estoy, también allí estás
tú conmigo. Conmigo y contigo haré yo que pueda vivir
a tu lado. ¡Qué vida, así sin ti! ... perseguido por
la bondad de algunas personas, que no quiero recibir porque no la merezco.
Me duele la humildad del hombre hacia el hombre. Y cuando me considero
en conexión con el Universo, ¿qué soy yo y qué
es aquél a quien llaman el más grande? Y sin embargo...
ahí aparece de nuevo lo divino del hombre. Lloro al pensar
que probablemente no recibirás mi primera noticia antes del sábado.
Tanto como tú me amas ¡mucho más te amo yo a ti!...
Buenas noches, debo irme a dormir. ¡Ay, Dios! ¡Tan cerca!
¡Tan lejos! ¿No es nuestro amor una verdadera morada del
cielo? ¡Y tan firme como las murallas del cielo!
Martes siete de julio de 1812, por la mañana Todavía
en la cama se agolpan mis pensamientos acerca de ti, mi amada inmortal;
tan pronto jubilosos como tristes, esperando a ver si el destino quiere
oírnos. Vivir sólo me es posible, o enteramente contigo,
o por completo sin ti. Sí, he resuelto vagar a lo lejos hasta
que pueda volar a tus brazos y sentirme en un hogar que sea nuestro, pudiendo
enviar mi alma al reino de los espíritus envuelta en ti. Sí,
es necesario. Tú estarás de acuerdo conmigo, tanto más
conociendo mi fidelidad hacia ti, y que nunca ninguna otra poseerá
mi corazón; nunca, nunca...
"Lo
demás que tenga que ocurrir y deba ocurrir con nosotros, los dioses
habrán de enviarlo... "
Fondo musical: Sonata para piano núm. 14 (op. 27), "Claro de luna"
Home
/ Mapa
© Sara Neiret 2004
|